Después de un fin de semana relajado, la semana comienza de otra manera, la cena de empresa no fue desmedida, y cuando se produjo la primera baja, ahí que me uní...y a casita..
Nos fuimos mi compañero y yo andando a casa, charlando animadamente, riéndonos de las anécdotas de la cena y de la oficina... lo normal... y pensé igual que hace unos fines de semana...
Hace unos fines de semana, un sábado, normal, con mis amigas, normal, pasándolo muy bien.. hablando animadamente, y de pronto confusión, se fueron, no me enteré, me empecé a encontrar fatal, pero mal, mal... y de pronto estaba malísima...
Apareció un conocido, nos saludamos... y me dijo, te voy a acompañar a casa, veo que no estás muy bien, logicamente, por razones de humanidad.
Pero qué paso cuando salimos del bar???, pues me dejo tirada en la calle.. Si, si, así fue, no me lo podía ni creer... bueno pues nada, recupérate, que no sea nada... y se fue..., ni un taxi, ni nada... y cada vez peor...
En ese momento recordé las conversaciones que Dani y yo tenemos al respecto, sobre las personas, sus conductas, sus comportamientos, llegando siempre a la conclusión de que las personas somos capaces de todo lo mejor y todo lo peor.
Y cada vez que lo pienso... tirada...en fin, que de conocido paso a desconocido de un plumazo.., menos mal que hay situaciones inversas que desconocidos, pasan de un plumazo a ser conocidos, como hace poco, un dia que llovía mucho, y yo iba sin paraguas, se me acercó una señora y se ofreció a acompañarme hasta mi casa, acepté, porque ocasiones así, no se presentan muchas veces en la vida...
Todavía podemos creer en los demás...